Ruptura Tudor y reforma bajo Eduardo VI
En 1534, el Parlamento declaró al rey Enrique VIII «cabeza suprema» de la Iglesia de Inglaterra, tras la negativa papal a anular su matrimonio con Catalina de Aragón. La ruptura fue al principio política; la teología protestante avanzó bajo Eduardo VI con Tomás Cranmer, arzobispo de Canterbury, quien compiló el Libro de Oración Común (1549, 1552) en inglés. Se suprimieron monasterios y se revisó la doctrina eucarística. La breve restauración católica bajo María I (1558) terminó con la muerte de Cranmer y otros mártires, quienes son venerados también por anglicanos como testigos de fe.