Reforma suiza y la obra de Calvino
Ulrico Zwinglio en Zúrich impulsó una reforma más iconoclasta que la de Lutero, negando la presencia eucarística real y eliminando imágenes del culto. Juan Calvino, exiliado francés, estableció en Ginebra un modelo de ciudad reformada donde la disciplina moral, la predicación expositiva y la formación catequética regulaban la vida pública. Su «Institutio christianae religionis» se convirtió en texto fundacional. Calvino enseñó que Dios predestina a unos a la vida eterna y a otros al reprobación, para glorificar su justicia y misericordia, interpretación que la Iglesia católica considera incompatible con la libertad humana y el deseo universal de salvación de Dios.