El buen pastor y las ovejas
Jesús compara a quien no entra por la puerta con ladrón; las ovejas oyen la voz del pastor y lo siguen. El mercenario huye ante el peligro, pero el buen pastor conoce a las suyas y pone su vida por ellas. Hay otras ovejas que no son de este redil y también deben ser congregadas en un solo rebaño bajo un solo pastor. Algunos judíos dicen que tiene demonio; otros notan que un endemoniado no abriría ojos de ciegos. Juan presenta a Cristo como cumplimiento del Dios-pastor que Israel esperaba: no un líder interesado, sino el Señor que se entrega.